19 Jun 2008

El pais de Alicia y sus MARAVILLAS


Una mujer deberá ayudar a pagar la pensión de la hija de su pareja

Un juez argumenta que el sueldo de ella es "otro ingreso" del padre

PERE RÍOS - Barcelona - 19/06/2008

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mujer/debera/ayudar/pagar/
pension/hija/pareja/elpepusoc/20080619elpepisoc_4/Tes

Bueno,dice mi médico que tengo el estómago "rarito",y tiene razón,con la de mierda que tiene una que tragar....No me extraña.

Hasta hoy (y soy mayor) creía que ser Juez conllevaba ser una persona INTEGRA, RESPONSABLE, EQUITATIVA,JUSTA ??...... Y me quedo a cuadros al leer èsta setència,sacada del sombrero del conejo del Pais de las Maravillas.

Como se puede ser ta "negao".
Si el Juez dice que el sueldo de ella es otro "ingreso",como es posible que las "subsodichas"que viven acompañadas de "otro subsodicho" en una casa que no paga éste ùltimo,que si paga el Ex de la "subsodicha", no se le exiga que page alquiler (como mìnimo).
Pero como no están casados,pueden "maritar" y aprovecharse de las situación a su favor,mientras el Gili del Ex paga,paga y paga.
Ahora,con èsta sentència,tambien se le prohibe el derecho a rehacer su vida.O creemos que si se extiende este criterio de pagar las "segundas "parejas,se arrimaran a ellos cuando quieran rehacer sus vidas??.
Que pasa con los "okupas" que viven en casa ajena sin pagar piso y aportàndo un sueldo a la "subsodicha".
Por que no,ya que le llaman PAPA (obligados o no) se hacen cargo al menos de pagar la viviènda? (Alquiler al verdadero padre) asi no tendrían que pedir a las segundas parejas su aportación,pues lo pagaría el okupa,que se està aprovechando de la misma
Demasiadas concesiones a la mujer (y yo lo soy) pero tanto apretar la cuerda todo èsto se saldrà de MADRE y veremos donde acabamos.
La sentència que obliga a pagar a la segùnda pareja,(seguro que volarà) despues vendremos los abuel@s a pagar si las segundas parejas no existieran,la cuestión es que Por tener VAGINAS se nos valora màs,bueno no a todas....Porquè la mia al no estar en època de crianza,ya no cotiza como tal.
A los Jueces (a los cuales pagamos ) criterio,sensatez,no tomen nada antes de un juicio,hagan justicia...J U S T I C I A que somos seres humanos,pónganse en nuestro lugar no juzgen por tener pene o vagina,juzgenos como a seres humanos.

Escrito por: anna fernandez 10 comentarios 19 Jun 2008 URL Permanente

11 Jun 2008

La menstruación de los niños de padres separados

DIARIO DE MALLORCA
Miércoles, 11 junio 2008
Cristina Tenas Rosell. Palma.
Permítanme la licencia y metáfora, pero la relación de la mayoría de hijos de padres separados de éste país, con sus padres varones, no es más que una menstruación, por escasa, sangrante y dolorosa (...).
La Ley deja claro que la custodia puede ser monoparental o compartida y que ello debe de ser decidido por ambos cónyuges. La realidad es bien diferente. Casi la totalidad de mujeres se niegan a compartir custodia pues ello les exigiría un ejercicio responsable de maternidad y madurez que no les exige la custodia monoparental al verse con la vida resuelta hasta que el niño se independice (...).
Ahora están de moda las palabras igualdad y justicia, ¿no sería lógico otorgar el estricto significado de dichas palabras a nuestra cotidianidad? ¿Por qué las feministas dicen reclamar igualdad pero no quieren compartir la custodia de los hijos? Eso no es igualdad, no confundamos, y no nos dejemos engañar por argumentos encubridores de realidades sangrantes. Los niños son utilizados por rentables. Garantizan casa, pensión, coche, trastero y plaza de garaje. Y ellas, como no quieren ser iguales sino superiores, no bajarán voluntariamente del pedestal que se han creado. Es responsabilidad pues del Legislador velar por los derechos del menor ya que sus mamás no lo hacen y sus papás están siendo despojados de los derechos para hacerlo
.
http://www.diariodemallorca.es/servicios/cartas/cartaLector.jsp?pIdCarta=10654&pRef=2008061100_0_0__Cartas

Escrito por: anna fernandez 2 comentarios 11 Jun 2008 URL Permanente

09 Jun 2008

Los Abuelos frente al Divorcio y a sus Nietos


http://www.aciprensa.com/Familia/abuelos.htm

¡Al rescate de los abuelos!
Algunos cambios sociales y las condiciones actuales de vida han limitado la función de los abuelos dentro de la familia.
Bryce J. Christensen examina esta nueva situación en un estudio publicado en "The Family in America".
A la vez, explica el importante papel que los abuelos tienen en la vida de los niños. Ofrecemos un resumen de este trabajo.

Gracias al aumento de la longevidad, actualmente hay más personas que nunca con posibilidad de ser abuelos, y de serlo por más tiempo.

En Estados Unidos, a principios de siglo había sólo 14 abuelos por cada 100 padres, mientras que hoy la proporción es de 48 por 100. Sin embargo, diversos factores sociales hacen que a menudo se desaproveche su valiosa contribución a la vida familiar.

La memoria familiar.
Los abuelos ocupan un lugar destacado en la vida de los niños.
Según el psiquiatra infantil Kornhaber, "para un niño, sólo los padres está por encima de los abuelos en la jerarquía del afecto".
Los abuelos son como "libros vivientes y archivos de la familia", dice Kornhaber.
Transmiten experiencia a sus nietos y les inculcan valores.

Esta función es especialmente importante en la actualidad, ya que, al pertenecer a una generación en que había menos divorcios y más familias numerosas, los abuelos están en condiciones de "ayudar a los padres y a los nietos a comprender principios hoy olvidados con demasiada frecuencia, y sin embargo esenciales para una buena vida familiar. En palabras de un periodista "se aprende más de diez abuelos que de diez expertos en temas familiares."

En particular, los abuelos pueden ser excelentes transmisores de la herencia religiosa.
Para los niños, los abuelos son símbolos vivientes de la tradición y de las trascendencia.

Abuelos en los tribunales.
Por desgracia, las nuevas tendencias sociales y familiares privan a muchos niños de los abuelos. En primer lugar, a causa de la brusca caída de la fertilidad, un gran número de personas mayores tienen pocos nietos o ninguno. Se prevé que en el año 2000 habrá en Estados Unidos más mayores de 55 años que niños menores de 14, lo que supondrá un desequilibrio demográfico sin precedentes.
Y se observa que los hijos únicos -muy frecuentes ahora- suelen tener a su vez un solo hijo.

En opinión de algunos estudiosos, esta escasez de nietos puede tener efectos educativos perjudiciales, al provocar en los abuelos demasiada competencia por el afecto y la atención de los niños.

El problema se complica con el divorcio.
Cuando los padres se separan, los niños pierden dos abuelos, generalmente paternos, ya que suele ser la madre la que se queda con los hijos.
Para la madre divorciada, la ruptura con el marido lleva naturalmente a cortar la relación con los suegros, como parte de su deseo de enterrar los antiguos vínculos.

Así, es frecuente que la madre impida que los padres del ex marido visiten a sus nietos. Lo que resulta doloroso para los abuelos paternos y para los niños, que siguen ligados con lazos de sangre y por tanto no en las cosas del mismo modo.

Esto ha provocado que en Estados Unidos algunos abuelos acudan a los tribunales para que se les otorgue el derecho de visitar a sus nietos.
Es ilustrativo de las situaciones paradójicas y los quebraderos de cabeza a los que conduce el divorcio

Por un lado, el mantenimiento de la relación abuelos-nietos es natural.
Por otro, la pura lógica legal se opone a que persistan vínculos de derivados de un matrimonio declarado disuelto.
De modo que, mientras unos juristas están a favor de reconocer el derecho a visita a los abuelos, pensado en el bien de los niños, otros consideran que eso significa una intrusión en asuntos familiares y una dificultad adicional para que se cierre la herida abierta por el divorcio.

En cualquier caso, el recurso a los jueces acarrea consecuencias desagradables.
El proceso inevitablemente saca a la luz disputas familiares: para los niños, ya maltratados emocionalmente por la ruptura de sus padres, es un golpe más. Y si el tribunal concede derecho de visita a los abuelos, los pequeños no podrán menos que percibir un conflicto entre el afecto por aquellos y la postura de su madre; pero en caso contrario, sufrirán igualmente, al verse separados de sus abuelos.

En sustitución del padre.
Los abuelos maternos están en otro caso.
Muchas veces han de llenar el vacío creado por la desaparición del padre al producirse el divorcio. Cuando unos abuelos ejercen las funciones que normalmente corresponden al padre, se crea una situación ambigua.

Para el niño, los abuelos son objeto de cariño particular y está investidos de una autoridad distinta de la del padre.
Si se mezclan los papeles, el niño parece tener unos abuelos demasiado enérgicos o un "padre" excesivamente blando.
Si la madre vuelve a casarse los niños no ganan -contra lo que se podría pensar- dos nuevos abuelos que reemplacen a los perdidos.
Los "abuelastros" no se sienten especialmente vinculados a los "nietastros", ni estos a aquellos.
A la vez, los verdaderos abuelos paternos quedan aún más marginados.

Un síntoma más de la actual patología familiar son los nacimientos ilegítimos.
En Estados Unidos, no llegaban a 400.000 en 1970, pero en 1988 fueron más de un millón.
En relación con el total de nacimientos, pasaron del 11% al 25% en el mismo período.
Este fenómeno también crea situaciones difíciles desde el punto de vista de los abuelos.
Rara vez los abuelos paternos de un niño nacido fuera del matrimonio ayudan o ven siquiera al pequeño.

Por su parte, los abuelos maternos suelen verse obligados a sustituir al padre ausente. Pero es habitual que estén disgustados por el nacimiento ilegítimo, lo que puede influir negativamente en su afecto hacia el nieto.
De este modo, el aumento de nacimientos ilegítimos también contribuye a que haya niños privados de los valiosos beneficios que les podrían dar unos buenos abuelos

Apartheid generacional.
Incluso cuando no media divorcio ni unión ilegítima, la labor de los abuelos resulta obstaculizada por los recientes cambios del ambiente social.
En primer lugar, ahora es más difícil que los abuelos vivan cerca de sus nietos.
Las distancias hacen que la familia nuclear lleve una vida separada de los demás parientes. A menudo los abuelos no están tan lejos que no puedan visitar a los nietos en forma más o menos regular.
Pero las visitas periódicas no son suficientes para que los abuelos lleguen a formar parte de la vida diaria de la familia, por lo que se convierten en algo parecido a los actos sociales, como las reuniones con los amigos.

Otro fenómeno reciente que aumenta la separación física entre los abuelos y nietos es la proliferación -especialmente marcada en Estados Unidos- de zonas residenciales para jubilados, generalmente situadas en lugares cálidos.

Christensen se refiere también a los efectos de la cultura juvenil.
La exaltación de la juventud como valor en sí mismo ha llevado a un cierto menosprecio de los mayores.
El culto acrítico a las novedades crea el prejuicio de que por boca del abuelo habla un pasado caduco, más que la experiencia y la sabiduría, por lo que sus opiniones son menos tenidas en cuenta. Esto es, en ocasiones, tan general y notorio, que muchos abuelos renuncian a dar consejos a sus hijos y nietos.

En consecuencia, los abuelos de hoy tienen menos autoridad e influyen menos en la formación de los nietos. Los miman, pero no los educan como en otros tiempos, ni tienen la misma facilidad para inculcarles verdades espirituales y morales.

Abuelos atendidos en casa.
Otro hecho que favorece la marginación del abuelo es la creciente tendencia a transferir a instituciones especiales la responsabilidad de cuidar de los ancianos, que tradicionalmente ha corrido a cargo de la familia.
Esto es, en parte consecuencia de la baja fecundidad, pues cada vez más ancianos tienen uno solo o ningún hijo que pueda ocuparse de ellos. También influye el aumento de familias en que trabajan los dos cónyuges.

Christensen señala un factor mas: la resistencia pensar en la muerte.
Citando al historiador francés Philippe Ariés, "la muerte se ha convertido en un tabú, en una cosa innombrable".
Se prefiere que el pariente anciano muera en el hospital, donde "saben que hacer en estos casos", en vez de en casa, rodeado de la familia, nietos incluidos.

La agonía y la muerte se han hecho casi invisibles, salvo para los profesionales sanitaristas.
El olvido de la muerte fomenta la búsqueda de satisfacciones terrenas. "Cuando la moralidad dominante -dice Christensen- se basa en la existencia de un juicio después de la muerte, los que está cerca de ella naturalmente son objeto de un profundo respeto".
Mientras que si sólo se persigue el éxito y la recompensa en esta vida, la reverencia a los ancianos se pierde en gran medida.

Para que los abuelos vuelvan a ocupar el lugar que merecen, el autor cree que es preciso reformar los sistemas de seguridad social, de modo que las familias contribuyan más al cuidado de sus mayores en forma directa.

El mal estado financiero de la seguridad social en muchos países puede hacer que, en el futuro, esta opinión se convierta en un imperativo. De todas formas, no es una cuestión meramente económica.
Si la familia numerosa sigue siendo una rara avis, resultará difícil que los ancianos pasen del asilo al hogar familiar.

Una asignatura que nadie más enseña.
El fondo del problema, señala el autor, esta en los mismos factores sociales, espirituales y culturales que perjudican a la familia en general. Christensen propone algunas soluciones al alcance de las familias mismas.

Los abuelos, dice Christensen, deben renunciar a la extendida aspiración de disfrutar de un cómodo retiro lleno de diversiones y de viajes de placer.
Por el contrario, tienen la posibilidad de llenar los últimos años de su vida con una tarea más útil y satisfactoria: dedicarse a sus hijos y nietos.

A su vez, los padres deberían tener en cuenta el factor de la proximidad de los abuelos a la hora de fijar su residencia.
Conviene también "apagar mas a menudo la televisión y el video para que los nietos puedan escuchar historias narradas por los abuelos".

Hay que hacer un sitio a los abuelos en los planes familiares, para que compartan con los nietos las vacaciones, los días de fiesta, y la asistencia a actos de culto.
Y, aunque esto suponga un sacrificio, la familia misma debe ocuparse directamente del cuidado de los abuelos ancianos, sin recurrir a la residencia o al hospital salvo cuando no quede otro remedio.

Desde cierto punto de vista, hoy los abuelos son mas necesarios que nunca.
Su ayuda puede ser especialmente valiosa para los matrimonios jóvenes que necesitan dos sueldos.
Pero los abuelos son mucho más que una buena guardería: son un eficaz complemento de la tarea educativa de los padres.
Como dice el citado psiquiatra Kornhaber, "La asignatura que imparte el abuelo no se enseña en ningún otro sitio".

Escrito por: anna fernandez 0 comentarios 09 Jun 2008 URL Permanente

04 Jun 2008

Liberación fenimista

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EMPAR MOLINER

EL PAÍS - 19-05-2008
Leo una noticia de la agencia Efe en la que explican que, según un
estudio, "muchas mujeres prefieren quedarse en casa porque no ven la
posibilidad de cumplir sus expectativas laborales".
El estudio es de la Fundación CIREM (Centro de Iniciativas e
Investigaciones Europeas en el Mediterráneo). La noticia indica: "La
automarginación laboral de estas mujeres cuesta 1.000 millones de
euros anuales y supone el 0,5% del PIB catalán de 2006". Esta cifra
es el resultado de multiplicar el número de las mujeres que prefieren
quedarse en casa (que son 32.000) por el salario medio de una
directiva o profesional, que evalúan en 30.000 euros. Y me parece
algo arbitraria. Es como si yo calculase el número de hijos que no
tendré -por ejemplo, cinco- y calculase el dinero que dejarán de
ingresar en la Seguridad Social. No es mentira, pero tampoco es del
todo verdad. En el estudio revelan también que aunque las mujeres
están mejor formadas que nunca, siguen teniendo una presencia muy
baja en cargos directivos.
Creo, con perdón, que hay muchos hombres que preferirían quedarse
también en casa por la misma razón, porque no les pagan de acuerdo
con sus estudios o expectativas, y sin embargo no lo hacen porque
quienes podemos elegir hacerlo -para lo bueno y para lo malo- somos
las mujeres. Somos pocas las personas que podemos elegir el trabajo
que queremos.
Yo soy una de estas personas. Me pagan por mis distintas labores -
escribir aquí, por ejemplo- y estoy contentísima por ello. Pero creo
que sería feliz no trabajando "fuera de casa". No me gusta limpiar y
sí me gusta mi profesión -escribir-, pero seguramente preferiría ser
ama de casa que ser cajera. Creo que sería más feliz haciendo la
comida y limpiando que cobrando en un súper, sobre todo porque las
amas de casa de hoy no son las de antes, mujeres con seis hijos, como
mi madre, que no tenían ni una hora libre. Las amas de casa de hoy
también van al gimnasio y a la peluquería. No es que crea que esto es
la panacea de la felicidad, pero creo, con el corazón en la mano, que
prefiero ser ama de casa -con las cosas pesadas que comporta, como
fregar el suelo o las ventanas, y con las buenas, como poder leer un
libro a media mañana- que ser empleada de según quién. Lo peor de ser
ama de casa supongo que es no disponer de dinero propio, pero es que
los hombres de hoy tampoco son los de antes. Quiero decir que si un
hombre le niega el dinero a su señora ama de casa, también le
controlaría los gastos si fuese pescadera.
Diría que nos han engañado. Entiendo lo de la liberación femenina y
lo de tener un salario propio. Entiendo que hay que poder elegir. Y
me duele que no haya más mujeres dirigiendo este periódico. Pero
cuando me pregunto si quiero ser una de ellas me digo que no. Para mí
la felicidad laboral es no mandar y que no te manden. No quiero ser
jefa. No me va. Y a lo mejor a muchas mujeres les pasa lo mismo que a
mí.
Un día no muy lejano nos habremos liberado. Trabajaremos fuera de
casa y nuestros novios -con permiso de paternidad- cuidarán de la
casa y de los niños. Y entonces haremos otra revolución porque
comprenderemos que los que están bien son ellos.
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Escrito por: anna fernandez 2 comentarios 04 Jun 2008 URL Permanente

29 May 2008

Amo a mi padre,,,,,,,,carta de Cris


Amo a mi padre

Quiero hablar de una persona extraordinaria. Forma parte de una
generación de hombres que crecieron educados para alimentar, educar,
velar y sustentar a su familia. Y lo hizo. Con su sudor, empeño,
ímpetu y amor propio, tiró de una familia con dos hijos y esposa. Nos
procuró una buena casa llena de comodidades, y caprichos a medida que
podía proporcionárnoslos. Nos llevó de viaje tantas veces como pudo,
acompañado de mi madre, ama de casa, y trabajadora fuera de la misma.
Fueron y son dos padres ejemplares. Siempre dispuestos para sus hijos,
para escucharnos, ayudarnos y darnos todo el apoyo moral, y cuando ha
sido necesario económico.

Jamás podría elegir entre ellos. No puedo imaginar mi vida sin ellos.
No podría prescindir de ninguno de los dos. Ambos se complementan y me
complementan. Por ello, siento satisfacción, felicidad, y a la par
indignación.

Mi padre, como hombre, es a la vista de la actual sociedad un
potencial maltratador. Desde hace 4 años carece de derechos. Mi padre,
que ha discutido con mi madre en múltiples ocasiones a lo largo de su
vida, por divergencias derivadas de la convivencia, sería hoy tachado
de maltratador si a mi madre se le pasara por la cabeza denunciar
dichos hechos.

Me siento triste al ver que mi padre, quien veló por procurarme una
educación desde la igualdad junto a mi hermano, sea ahora despojado de
sus derechos fundamentales. Él que ha luchado por la igualdad de
oportunidades entre sus hijos, forma parte ahora de un colectivo de
segunda categoría social, presunto maltratador, y carece de derechos
de igualdad, a la dignidad, e incluso de la presunción de inocencia.

Y me pregunto: ¿Tan poco aman a sus padres quienes promulgan leyes que
los discriminan y los condenan antes de ser juzgados por el mero hecho
de ser hombre?

Cristina

Escrito por: anna fernandez 3 comentarios 29 May 2008 URL Permanente

26 May 2008

Carta de Manuel Molina


Las señoras feministas,deberían estar mas (si son tan madres)por la labor de que los niños vivan en una sociedad mas realista y menos enfrentada....Tener padre y madre tiene que ser lo mas normal,aunque ambos no vivan bajo el mismo techo.

Los niños no vienen de Paris,ni todos son deseados,pero tenemos la obligación de darles ,mucho amor,y sobre todo que jamás vivan en la mentira.

Aunque sus padres no se quieran,debemos trasmitir ,que a Èl ,SI

http://www.diariodemallorca.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008052500_5_361243_

Escrito por: anna fernandez 0 comentarios 26 May 2008 URL Permanente

19 May 2008

En un futuro no muy lejano,en un pais llamado España


CARTA PUBLICADA EN DIARIO "ÚLTIMA HORA" EN FECHA 19.05.2008

Los ahora adultos de 30 a 40 años narramos aquello que nuestros padres
y abuelos nos han contado de la dictadura en España y todo lo
acontecido en aquella época que nos parece tan remota siendo tan
próxima, no sin cierta perplejidad.

Nuestros hijos y nietos contarán con la misma incredulidad otro asunto
que para ellos formará parte de la historia reciente de España. Y se
echarán las manos a la cabeza al pensar e incluso algunos recordar que
mientras ellos eran niños, los adultos del país se peleaban.

Se peleaban por dinero, por poder, por custodias, y por ser iguales.
Iguales en qué? Se preguntarán ellos? En derechos. Qué derechos? Pues,
el derecho al honor, a la vivienda, a la paternidad, a la maternidad,
a la igualdad, al juicio justo, a la no discriminación, etc.... Y les
parecerá absurdo. Absurdo que algo tan evidente como es el trato
igualitario, dios mediante, (o mediante quien sea) consolidado en ese
entonces lejano momento, sea un punto irreconciliable hoy en día, y
que tanto daño genere a la sociedad actual.

Y se preguntarán: ¿Tan inútiles eran los gobernantes y la sociedad en
general en aquella época como para no haber sabido poner freno a un
problema tan evidente y de tan fácil solución?

Y nosotros, abuelos entonces, no sabremos qué respuesta darles que sea
creíble, consistente, y carezca de argumentos basados en guerras de
guerrillas.....

Cristina Tenas Rosell
Palma de Mallorca

Escrito por: anna fernandez 1 comentario 19 May 2008 URL Permanente

06 May 2008

Mujer y feminismo


Yolanda Marroig Pons.

Palma.


Nuestro complejo de España rancia y reprimida actúa sin piedad sobre
la ciudadanía y sobre los poderes públicos, sobre las leyes y su
aplicación, e incluso, sobre la "creación" de ministerios. Ahora, la
moda es ser "progre" y feminista radical. Lo que ya está pasado de
moda es la verdadera igualdad entre géneros: la mujer, vapuleada
durante siglos, ejerce su venganza social, haciendo valer su
supremacía. Pero, hay límites ¿o no?
Algunas mujeres han visto en el dolor de otras (maltratadas,
asesinadas, y un amargo etcétera) su oportunidad de utilizarlo de
bandera, expropiándolo sin Junta de Compensación y atrincherándose en
ideas paradójicamente "carcas" (disfrazadas de "progres") dado que,
cuando esas mujeres se divorcian, no quieren ser iguales a los

hombres: ellas son las únicas que pueden ostentar la guarda y custodia
de sus hijos, al grito de "nosotras ´lo´ parimos, nosotras nos ´lo´
quedamos". Y ¿quién grita por los niños?
Yo soy mujer y hoy quiero gritar. Quiero que los derechos de los niños
estén por encima de los de los adultos; que nadie se crea propietario
de sus vidas. Porque es justo que esos angelitos estén con su papá,
entre semana, más de seis horas. Y que esos "papás" valientes que -aun
siendo víctimas de la difamación falaz- luchan por la custodia
compartida, a pesar de la ley, vean crecer a sus hijos en igualdad.
Son auténticos padres-coraje que aman a sus hijos (en vez de amarse a
sí mismos a través de ellos). ¿Por qué tras el divorcio ya no pueden
ser "iguales"? (...)

Escrito por: anna fernandez 2 comentarios 06 May 2008 URL Permanente

29 Abr 2008

Quiero ver a mi nieto


A menudo los abogados de familia escuchamos esta frase de boca de muchos abuelos que se quejan de que, como consecuencia del divorcio de su hijo/a, la madre o el padre de los niños les impide relacionarse con ellos. ¿Nosotros qué tenemos que ver en sus problemas?, nos dicen

¿Qué se puede hacer ante esta situación en la que se interrumpe de forma injustificada el normal desarrollo de las relaciones entre nietos abuelos? ¿O cuando uno de los miembros de la pareja matrimonial se lleva mal con sus suegros y desea apartar al niño de la influencia, y por consiguiente, de la compañía de los abuelos?

Desgraciadamente la realidad nos demuestra que mientras nuestros padres nos sean “útiles” y la relación de pareja vaya bien, no hay problema alguno. Acudimos a ellos con mucha habitualidad para que se ocupen de los niños mientras trabajamos o queremos salir a cenar.

La situación conflictiva se produce cuando no nos pueden ayudar, cuando, por cualquier motivo, ya no nos interesa que lo hagan, generalmente al producirse la separación de los padres o el fallecimiento de alguno de ellos. Entonces comienzan las excusas, las dificultades y los problemas para que puedan relacionarse con sus nietos, creándose una situación injusta que no todas las personas pueden o saben solucionar.

Es una realidad que los abuelos desempeñan un papel fundamental de cohesión y transmisión de valores en la familia, debiendo tener en cuenta, por otra parte, que el ámbito familiar no se circunscribe únicamente a las relaciones paterno-filiares que, aunque prioritarias, no pueden ni deben aislarse del resto de las obligaciones familiares.

El legislador, consciente de esta realidad, el 21 de noviembre de 2003 llevó a cabo la modificación del Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos. Si bien se presentó esta reforma como algo innovador y ambicioso, nada más lejos de la realidad, ya que apenas se modifica la situación legal preexistente, sin dar una solución práctica. Tampoco con la última reforma del Código Civil y de la ley procesal en materia de separación y divorcio se incide en esta materia.

Como digo, la reforma operada hace ahora más de dos años fue muy tímida y en puridad la única novedad consistió en prever la adopción de cautelas en el ejercicio de tal derecho cuando de él pueda derivase un perjuicio al menor. En este sentido, el derecho de los abuelos a relacionarse con los nietos cedería cuando exista una causa justa que haga inconveniente el mantenimiento de tal relación, circunstancia que deberán probar los padres.

Una pregunta muy habitual es, si puede ser una causa justificada la cesación de las visitas cuando los abuelos influyen en los menores desacreditando a alguno de los padres. Al respecto, el Tribunal Supremo, se ha manifestado en dos ocasiones, considerando que esa circunstancia no es motivo para suprimir estas visitas.

¿Qué hacer, por tanto, cuando se interrumpe de forma injustificada el normal desarrollo de las relaciones entre nietos y abuelos?

Si esto ocurriera debe interponerse una demanda ante los tribunales, solicitando un derecho de visitas análogo, aunque diverso en su fundamento, extensión y periodicidad, al que correspondería a los padres.

¿Cuál es la razón de que la extensión de dichas visitas y su periodicidad sean más restrictivas que la de los padres?

La respuesta se debe al menor grado de vinculación con el niño y la inexistencia de los deberes que corresponden a la patria potestad.

Así, hay resoluciones judiciales que fijan estas visitas en dos o tres horas semanales o quincenales, otras les otorgan un fin de semana de cada mes, o unos días de vacaciones.

Por lo tanto, y en conclusión diré, que existe amparo legal para que los abuelos acudan ante los Tribunales a reclamar el derecho a ver a sus nietos y relacionarse con ellos cuando se vean imposibilitados de hacerlo por negativa de sus progenitores o de uno de ellos. Este último caso se produce cuando el otro ha fallecido, o en un supuesto que suele plantearse con relativa frecuencia, cuando uno de los miembros de la pareja matrimonial -padre o madre- se lleva mal con sus suegros y, con tal motivo, desea apartar al niño de la influencia y por consiguiente, de la compañía de los abuelos.

En la práctica, la realidad es que este derecho de visitas se plantea con mayor frecuencia cuando uno de los progenitores ha fallecido, y considero que debe ser así, ya que en el resto de los casos yo recomendaría huir de la judicialización del problema, y tomar conciencia de que es un beneficio para los niños tener relación fluida con su familia en sentido amplio, siendo concretamente los abuelos un puntal muy importante para su desarrollo, ¿con qué derecho los privamos de ellos?

La figura de los abuelos

Después de ti y del otro progenitor, los abuelos son la fuente de amor y seguridad más importante de vuestro hijo. Si respetan vuestra intimidad y el derecho a educarlos a vuestra manera, vuestros padres pueden ser los mejores aliados y ayudantes en el cuidado del niño y sin duda el mejor apoyo que tendréis. La figura de los abuelos representa, de este modo, un papel esencial y bien determinado en la educación y desarrollo de sus nietos, que desempeñarán con más paciencia al no sentir el peso de la responsabilidad como vosotros y les aportará un punto de vista sobre el mundo diferente y especial.

El vínculo con los abuelos, basado en el cariño, la ternura, la complicidad y la confianza, es imprescindible, por lo que es conveniente que dejes que tu hijo pase bastante tiempo con ellos. La experiencia de tus padres o suegros, el amor que sienten por su nieto y su disponibilidad horaria tienen un gran valor, tanto para ti como para tu hijo.

Durante la separación, divorcio o fallecimiento de uno de los padres, el contar con la figura de apoyo y amor de los abuelos puede ayudar a los niños a reducir el impacto de esta experiencia y a superar el dolor de la pérdida.

Son, al fin y al cabo, los sustitutos de los padres o, como se autodefinen en Abumar, Asociación de abuelos y abuelas en marcha “un complemento allí donde hacemos falta, el hueco que los padres no pueden rellenar”.


Soledad Benítez-Piaya Chacón. Abogada


Escrito por: anna fernandez 2 comentarios 29 Abr 2008 URL Permanente

24 Abr 2008

Cobrará ella pensión de viudedad...Tendra esa cara dura?

MÁLAGA
Un detenido por malos tratos se suicida en los calabozos del juzgado de Fuengirola
El suceso se produjo después de que la jueza decretara el ingreso en prisión del presunto agresor, que había sido denunciado por su ex pareja
23.04.08 -

Prefirió quitarse la vida antes que ir a la cárcel. Un hombre se suicidó ayer en los calabozos del juzgado de Violencia sobre la Mujer de Fuengirola, después de que la jueza decretara su ingreso en la prisión de Alhaurín de la Torre. El fallecido fue arrestado el lunes, a raíz de la denuncia presentada por su ex pareja, con la que tenía dos hijos en común. El suceso se produjo en torno a las 14.30 horas, cuando el presunto agresor, de 30 años y natural de Tarragona, fue devuelto al calabozo tras prestar declaración ante la titular de la sala, que también citó a la demandante, que acudió acompañada por su actual pareja.

Fuentes próximas al caso anunciaron la apertura de una investigación para aclarar las circunstancias del suceso al encontrarse el detenido bajo custodia. Según ha podido saber este periódico, el supuesto agresor utilizó una camisa para intentar quitarse la vida, aunque finalmente pudo fallecer como consecuencia de un golpe. El cadáver fue trasladado desde el juzgado fuengiroleño -inaugurado a finales del pasado año- por los servicios funerarios al Instituto de Medicina Legal para que se le practicara la autopsia.

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Quer sencillez de quitar a un padre del medio. !!!DENÚNCIA ¡¡¡¡
Cuando se llegará al fondo de tanta denúncia incontrolada.Porqué se llegó a este crimen.
Si a éste pobre hombre ,no se le quita a sus hijos y se le deja en la PUTA CALLE, hubiera actuado así.
Podran aguantar nuestras conciéncia tantas muertes?

Escrito por: anna fernandez 6 comentarios 24 Abr 2008 URL Permanente

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